Miss Universo 2016



Si bien es cierto que lo ocurrido en Miss Universo nos ha dejado un fastidioso sinsabor, es aun más indignante que seamos agentes de odio y mostremos el cobre tan fácil, hay que manifestar sensatez, de esa que habló y demostró nuestra maravillosa representante de apenas 21 años, que desde entonces ha demostrado serenidad y aplomo. La equivocación es responsabilidad del maestro de ceremonias que ya ante cámaras acepto valientemente su culpa,  un error que es difícil creer que ocurra en un evento tan prestigioso, pero que humanamente es posible.  ¿Hace tan solo unas semanas no inundamos las redes sociales condenando el blackface?, seamos coherentes y  no hagamos mofa por un color de piel, nadie nos ha robado nada, no existe un complot en contra por ser Colombianos y  mucho menos es necesario recurrir a los miserables y beligerantes memes de Pablo Escobar que sutilmente recuerdan nuestra triste historia con las drogas y el narcotráfico, mencionar el Gol de Yepes solo demuestra  rencor y decir que la fantástica chica de Filipinas no lo merecía, si que nos hace caer aun mas bajo.

Soy Colombiano y me avergüenza las ínfulas de una gran mayoría de compatriotas, me incomoda que nos creamos mejores que el resto, que busquemos y exijamos constantemente reconocimiento, que creamos que tenemos lo mejor del universo y somos incapaces en una competencia de reconocer el talento extranjero, que no sepamos perder y que nos sintamos atacados cuando no ganamos, que respondamos con inmadurez y odio cuando las cosas no salen como las hemos planeado.

Somos incongruentes y a menudo aplicamos la ley del embudo, nos indignamos por todo y a la vez nada nos importa lo suficiente, nos quejamos a gritos y buscamos apoyo por medio del desprestigio, nos gusta que nos respeten sin importarnos la dignidad del otro.

Es verdad, hago parte de un pueblo que día a día lucha por ser mejor, que enfrenta realidades muy difíciles, pero que solo son diferentes y no son más, ni peores que las de otras naciones. Tenemos mujeres increíblemente bellas , luchadoras, echadas pa´delante (como decimos acá) como las  hay en cualquier otro país, talentos, luminarias y celebridades del deporte, el arte, la literatura, la ciencia… que son reconocidos, aceptados y valorados a nivel mundial, así como los tienen todas las naciones del mundo.

Me siento orgulloso de mi país, de su historia, de la geografía que por fortuna nos tocó, de nuestros ancestros, su cultura y sus tradiciones, de nuestra gastronomía, de su completa diversidad y de todas aquellas cosas que podemos aportar al mundo porque son verdaderamente únicas y especiales, por lo demás somos iguales, merecemos el mismo respeto, los mismos derechos y tenemos los mismo deberes y responsabilidades como lo que somos todos, ciudadanos del mundo.

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